sábado, 21 de junio de 2008

Desencanto y fatalidad, el dia a dia...


Es casi mítico el modo en que nos han tomado el pelo a los Costamortinos a lo largo de la historia. Parece que fue ayer cuando Manuel Fraga bajo a lo mas profundo de esta tierra para anunciar que se ampliaría el puerto de Cee y que baria autovía. Mas de una década después nada de nada.

Y es que es endémico esto de la mentira política y la falta de respeto al administrado por parte de todos los mandamases que se precian. Venir aquí, decir lo que sea, obtener un aplauso, e incumplir después lo prometido, parecen los pasos de la entrada a una hermandad. Como cuando se piden ritos iniciaticos a los miembros de una tribu para cruzar a la madurez, o se exigen determinadas ceremonias para entrar en un club exclusivo. La casta del político gallego que se precie, que quiera ser algo en política, pasa porque baje aquí un día, mire, diga algo o insulte a los oyentes y después se vaya. Y que incumpla lo prometido claro, sino es como si no se hiciera nada.

La credibilidad no se estila en la Xunta. Ni en esta ni en las anteriores. Honradez, honestidad, lealtad, respeto, valor, bondad, disposición, todas palabras vacías para nosotros, cuando se buscan en alguien dedicado a la política profesional.
Mejor mezquino, sinvergüenza, insultante, displicente, mentiroso, agresivo, antipático, así si, eso es, ese es el modo de medrar.

El buen político gallego cruza de Carballo hacia abajo y miente, insulta y no escupe para no dejar demasiadas pruebas. El DOGA y el BOP son armas arrojadizas, no publicaciones de hechos ciertos futuros o presentes. Nadie se cree nada ya. Pero estamos sometidos a su voluntad. Ni mas ni menos.