viernes, 30 de enero de 2009

Salido de las cuitas de un gallego mal encarado...

Desde hace tiempo, escribo. Pensamientos deslabazados sobre temas comunes, sobre problemas cotidianos. Economía, administración publica, seguridad, educación... Temas cogidos a modo basto, directo y grueso. Nunca me he parado a pulir aristas en mis postulados, y dudo que sirvan para nada mas que como una cierta "terapia" que me alivie del peso de mis dudas particulares. Pero, en fin, es hecho es que los escribo, y que como no se que hacer con ellos, he decidido volcarlos aquí, a modo de capítulos de una misma historia.

Voy a intentar ser lo menos pesado posible, espero que alguien que este en desacuerdo con ellos (o a favor de alguno, vaya) lo diga aquí, si es que alguien mas que yo se lee esto que aquí escribo... que lo dudo.

Los primeros capítulos versan sobre economía. Las cifras y datos que aporto son de diversas fuentes, todas oficiales y contrastadas. Las opiniones y propuestas son mías y este primer capitulo podría denominarse

DE COMO PAGAMOS IMPUESTOS SIN UN FIN CONCRETO Y SOLO PARA FORRAR A LA CLASE POLÍTICA.


En teoría, en los estados democráticos occidentales, la forma del estado de derecho se basa en varios principios. Se basa en la existencia de una caja común, de donde se saca el dinero necesario para poner en marcha obras y servicios comunes a todos. Esa caja la gestiona un gobierno elegido por todos mediante a elecciones libres y democráticas y bla,bla,bla. La caja la llenamos por lo tanto todos, absolutamente todos, mediante al pago de impuestos, tasas, multas y por el co-pago de ciertos servicios que se volverían excesivamente costosos para un estado medio, como podría ser España. Así funciona todo, desde el gobierno del estado hasta el ayuntamiento de su pueblo, cada uno en su escala, cada uno con sus propios sistemas y mecanismos de cobro. Y así van corriendo los años, así van pasando los gobiernos, las personas. Lo único invariable debe ser el cobro imperturbable y siempre justo y adecuado de esos dineros. Porque esos dineros se han convertido en el único medio de financiación… de los partidos políticos.

Es una lastima que sea de este modo, así, en negro sobre blanco, de un pensamiento, de una opinión particular, de donde deba salir esta realidad pero creo que no engaño a nadie al decir esto. A día de hoy los PP, PSOE, IU o partidos nacionalistas en general no gozan del numero de afiliados suficiente como para permitirles los dispendios de sueldos de tres mil euros a sus dirigentes o los gastos en publicidad, ya no solo en campaña electoral, sino a lo largo de los cuatro años de legislatura en el estado, la comunidad o el ayuntamiento de turno. Es en base a nuestros impuestos, a las asignaciones dadas a los señores y señoras diputados/as, a los cuartos pagados por cada elector, a las ayudas, subvenciones y aguinaldos en general, mas a buen seguro a la inestimable ayuda de empresarios amigos barra intereses particulares, es digo, a base de todo esto que se financian los partidos políticos. Y si bien se con total claridad que en la frase anterior he dicho cosas que en ley no pueden ser (no se puede aportar dinero privado a un partido político desde una empresa dado que seria entendido como una especie de soborno) si quiero aquí hacer un alto para recordar una serie de nombres y “hazañas” dignas de mención.

La financiación irregular de los partidos políticos es, ha sido y me temo que será, una constante en las democracias occidentales. Los políticos inculpados o procesados en juicios de financiación irregular son ya unos cuantos y ocupan todo el arco parlamentario. En Francia: Emmanuelli, del Partido Socialista; Juppé, del RPR; Méhaignerie, de la UDF; Hue, del PCF; Leotard, del PR. En Italia: Forlani, de la Democracia Cristiana; Benito Craxi, del PSI, y Silvio Berlusconi, de Forza Italia.
En Alemania, el primero fue el democristiano Späth, luego vino el caso de Johannes Rau, del SPD, y para coronar la tarta en medio de un tremendo escándalo, Helmut Kohl, el legendario ex-canciller y Schäuble. En Bélgica, el ex secretario de la OTAN, Willy Claes. Y en España, el caso Filesa, para el PSOE, los casos Naseiro y Cañellas para el PP, o los casos sobre concesiones en máquinas de azar para el PNV o Convergència i Unió en Cataluña. Un juego rápido de agudeza visual. Haber si descubren en que país no hay nombres propios de políticos de primera fila asociados a cada uno de estos escándalos. Justo. ¿Por qué?. Buena pregunta. A lo mejor se trataba de preservar el buen nombre de los gobernantes ante lo que pudieran ser nada mas que calumnias con cierta base legal denunciable. Lo lamentable es que ni yo, ni a buen seguro la mayoría de ustedes, recuerda muy bien en que termino cada uno de estos casos. Lo único cierto es que no queda títere con cabeza cuando se trata de hablar de integridad en el uso de fondos públicos o privados. Pero volviendo a la base de nuestra pregunta principal (¿Por qué pagamos impuestos? Recuerdan?) Yo pienso muchas veces en que sucedería si a mi o a usted nos pusiesen a guardar los dineros de una entidad bancaria, mientras a nuestra puerta tocan los acreedores del banco de al lado pidiéndonos que saldemos la deuda que mantenemos con ellos. Pues eso digo yo, que la tentación es mucha. Porque es mucho el dinero que se maneja en esa caja única que decíamos al principio y mucho también el poder que se desliza entre nuestros dedos cuando hablamos de manejar el dinero de otros.

La codicia, el interés, la ambición, son términos muy cercanos al discurso político por desgracia.


(Fin del capitulo 1º)

2 comentarios:

Tony dijo...

Amigo Jose Luis, tiempo llevaba esperando un nuevo post, visitando casi todos los días esta santa casa.

Respecto a lo que comentas de ser pesado en estos post, para nada amigo mío. Al contrario.

Yo soy de los que pienso que los impuestos son necesarios, vamos, imprescindibles. Otra cosa es como se administran. Baste ver que los paises donde menos dinero existe y más impuestos pagan, es donde por norma general más renta per capita tienen y mejor calidad de vida.

De la financiación de los partidos, poco más que añadir. Sólo una cosa, en la vida, favor (aportación económica) con favor (¿Cual será?)se paga.

Rspecto a la codicia, interés y ambición, no sólo son términos cercanos a los políticos, si no tambien de la sociedad en general.

Por lo que leí en otros blogs, creo que nos vamos a ver pronto.

Un saludote.

Jose luis Louzan dijo...

Gracias hermano, se que cuento con tu seguimiento... mi pesar es mas por lo poco que se suele escuchar la opinión agena en este pais en el que tienes que ser, por obligación, de un partido politico, de un equipo de futbol y leal a cualquier cosa sin medir si esa cosa merece siempre tu lealtad...

Por cierto, eso que dices de que los impuestos "son necesarios, vamos, imprescibndibles" no es muy liberal que digamos ¿eh? jajajaja

Un abrazo. Este miercoles espero colgar ya el segundo capitulo...