martes, 3 de febrero de 2009

DE COMO PAGAMOS IMPUESTOS SIN UN FIN CONCRETO Y SOLO PARA FORRAR A LA CLASE POLÍTICA (Capitulo 2)

(sigue)

Así que siguiendo con nuestro relato, tenemos aquí los elementos de una tragedia griega clásica, un móvil, unos personajes enfrentados, y una razón para la lucha. Y en todo esto, ¿Qué tiene que ver que yo pague o que no pague?. Ahora vamos con eso, no se impaciente.

A mediados del siglo XX, con el sistema social de recaudación de impuestos ya en marcha, se dio la circunstancia de que en determinados países empezaron a surgir pequeñas diferencias que los nuevos medios de comunicación y la emigración masiva del sur de Europa al norte del continente dejaron en evidencia. Y es que en centroeuropa las cosas se hacían mejor. El españolito medio descubrió con asombro que donde aquí, en pleno régimen dictatorial del General Franco, ir al medico era casi una cuestión de esfuerzo familiar conjunto solo al alcance de algunos, en Alemania se trataba de un derecho laboral parejo al desarrollo de un empleo, y básico para todas las familias independientemente de su condición social. Igualmente se circulaba por carreteras de primer orden y no por pistas de tierra de tercera categoría, y que este estado de las cosas parecía extenderse también por aquellas zonas mas limítrofes y alejadas de los centros urbanos principales.


Y ese emigrante, que como buen ser humano hace comparaciones, empieza a preguntarse porque en España la cosa no es igual. Claro, con Franco todo era distinto. Y en un esfuerzo que muchos no comprenden España avanzo desde los años cincuenta hasta el inicio de la década de los setenta como si el salto se hubiese dado entre el siglo XVIII y el XX. La efervescencia de aquella época se debe en mucho a la emigración, pero más que a su dinero, a las ideas nacidas de la comparación entre nosotros y el resto. De hay emana una serie de décadas de desastre en lo que a comprensión popular de la existencia de impuestos se refiere. Porque las comparaciones son dificilísimas de soportar por un sistema como el nuestro.


¿Por qué en Noruega una mujer cobra 6000 euros por tener un hijo y en España se discutió que el gobierno pagase 2500?,¿Cómo se conciben becas de miles de euros para los estudiantes Suecos que completan estudios fuera de su país, y de escasos 600 euros para los nacionales?,¿ Porque el tren no llega a todas partes?,¿Por qué en Galicia gozamos de las peores carreteras de España?,¿Por qué la sanidad publica es lamentable, cuando en los países Nórdicos, por ejemplo, el gasto en sanidad es desde siempre uno de los principales lugares a los que van los impuestos de sus ciudadanos?. Por hacer comparaciones la OCDE, que en resumen viene siendo un organismo que se encarga de vigilar y comparar parámetros en los países democráticos, publicaba un resumen la mar de curioso sobre el gasto en sanidad en varios países de nuestro entorno, y sobre todo en España. Por condensar, Dinamarca, Irlanda, Reino Unido, Austria, Finlandia y Suecia son, de una lista de 16 países, los seis que gastaban a finales de los ochenta más que nosotros en sanidad, y seis que gastan más en sanidad pública que en la privada. Pero aun hay mas, porque mientras Portugal dedicaba el 63 por ciento de sus recursos a la sanidad publica, ojo, a finales de la década de los ochenta, en España se gastaba… el 51. España tiene sistema de sanidad pública, transferido o no, desde el año 85 gracias a la visión de un hombre después asesinado por ETA. Ernest Yuc, ex ministro de sanidad con el primer gobierno socialista.

Por aquella época ya se pagaban impuestos y aunque la cosa ha mejorado, este dato, realista como pocos, demuestra bastantes cosas. La primera que la sanidad publica no parecía por aquel entonces, y ahora tampoco la verdad, una de las prioridades del entonces incipiente gobierno democrático español. Miremos entonces el otro pilar básico, la educación. Según el mismo organismo en un informe paralelo de la misma época, ¿Cuánto gastaba España en educación en comparación con su entorno?. Bueno, aquí la cosa es aun peor, porque mientras la sanidad en varios países de nuestro entorno es más privada que publica aquí ya no tenemos este tipo de excusas. Bélgica, Dinamarca, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda, Reino Unido, Austria, Finlandia, Suecia, Estados Unidos. Todo el mundo gasta más que nosotros en educación, en el caso belga además dedicando el cien por cien de sus recursos de entonces en educación a la educación pública. ¿Y nosotros?

Bueno, en aquel lejano final de los asombrosos ochenta dedicábamos poco más del 64 por ciento de nuestros recursos públicos a la educación de todos y el 37 por ciento restante a la privada. Pero es que en los estados Unidos, donde los estudios universitarios en la publica prácticamente no son tenidos en cuenta se dedicaba mas, ya entonces, a la educación publica gratuita que a la privada, casi un 77 por ciento.

Para ser exactos en todos esos mismos países se gastaba más que en España del dinero dedicado a educación, en el ramo de la pública que en la privada.