Hoy no vengo aquí con excesivo animo beligerante. Me pasa que el verano me trae recuerdos de mi añorado hogar adoptivo, ese al que siempre quiero volver pero en el que el destino decidió que no naciera. Soy gallego y así me siento, mas haya de ningún animo de estúpida política nacionalista o poco razonado espíritu de revancha. Lo soy. Punto.
Pero ha sucedido siempre que cuando estoy fuera de Galicia no siento ningún tipo de nostalgia por ella, ninguno. No siento nostalgia por este durisimo territorio, que destruye por agotamiento de sus habitantes. Si la siento, y mucha, por Andalucia.
Descubrí yo esta tierra, y de entre toda ella la Costa del Sol hace ya casi una década y vivo y viviré enamorado de ella. de Málaga, de la costa desde ella y hasta Motril y por el oeste hasta Fuengirola y antes hasta Marbella. Reconozco el daño irrecuperable provocado por la urbanización descontrolada de este territorio a lo que podría ser una aun mas bella costa. Pero existe un hecho preponderante que la hace única e irrepetible, mas allá de las desfachateces del hombre en su suelo; el sol.
La luz de ese lugar me tiene atrapado desde la primera vez que allí estuve. La buena temperatura que mis huesos agradecen y mi respiración acepta, la escasa humedad y la sensación general, infantil si queréis, de que nada malo te puede pasar en un lugar así, me invade cuando allí estoy y me entristece cuando falto. Hace ya mucho que no puedo viajar y no se cuando podre hacerlo así que cuando esta tarde en la radio alguien decidió poner "Mediterráneo" de Serrat simplemente me han saltado las lágrimas.
Se que esta canción no fue escrita para este pedazo concreto de la costa bañada por el Mare Nostrum, pero a mi me lo recuerda, por múltiples factores, y me ayuda a profundizar en ese sentimiento de nostalgia por un lugar que ni me vio nacer pero que si Dios quiere me vera morir... dentro de mucho tiempo, espero.
Así que, como mejor que yo siempre se explicara Joan Manuel, aquí esta...
Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa,
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por donde quiera que vaya,
y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.
Yo,
que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno,
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul,
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.
A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos
como el recodo al camino...
Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
Tengo alma de marinero...
¿Qué le voy a hacer, si yo
nací en el Mediterráneo?
Y te acercas, y te vas
después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas, pensando en volver.
Eres como una mujer
perfumadita de brea
que se añora y que se quiere
que se conoce y se teme.
Ay...
si un día para mi mal
viene a buscarme la parca.
Empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.
Y a mí enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo...
En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.
Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista...
Cerca del mar. Porque yo
nací en el Mediterráneo...
Mediterráneo
jueves, 16 de julio de 2009
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